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Falta dinero para luchar contra el sida

Viena es la capital mundial del sida

Arranca en Viena la 18 cumbre mundial sobre la enfermedad, que analizará los avances médicos

19/07/2010

Viena es la nueva capital mundial del sida, al acoger la decimoctava conferencia internacional sobre la enfermedad. El reto de la cumbre bianual (la anterior fue en México) es en esta ocasión mitigar los efectos de la crisis económica en la lucha contra una epidemia que afecta a más de 33 millones de personas y ha segado ya 25 millones de vidas. Y es que falta dinero para frenar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), al menos en los países pobres. En 2005, la Organización de las Naciones Unidas se marcó como objetivo que en 2010 se estuviese lo más cerca posible del acceso universal a los servicios de prevención y tratamiento contra la infección, algo que no se ha conseguido. La agencia de la ONU para el sida -Onusida- calculó el año pasado que para lograr esa meta se necesitarían 25.000 millones de dólares, pero sólo cuenta con 11.300 millones y las dificultades económicas de muchos países donantes no generan precisamente esperanzas.

Desde Onusida y la Fundación Bill Gates, muy implicada en la causa, se ha apelado a mejorar la eficiencia en la gestión del dinero. A su vez, Médicos Sin fronteras ha alertado que los recortes pueden poner en peligro la vida de nueve millones de enfermos. «No podemos dejar que la crisis nos paralice. Los ajustes económicos deben hacerse pensando en las personas. Una madre no debe elegir entre seguir el tratamiento del sida y alimentar a sus hijos», afirmó Michel Sidibé, director de Onusida.

Con la crisis económica mundial como telón de fondo, la conferencia ayudará a mantener el VIH «en el frente de la atención pública», recalcan los organizadores de una encuentro que reúne a unos 25.000 participantes entre científicos, médicos, activistas y cooperantes. Se trata de recordar que el sida sigue siendo sinónimo de discriminación y muerte para demasiada gente. De ahí que el lema 'Derechos aquí y ahora' presida una cumbre que durará hasta el próximo viernes, para dar visibilidad a la reivindicación de que los afectados más vulnerables deben recibir un tratamiento adecuado y no ser estigmatizados ni criminalizados.

En el denso programa de la cumbre se revisarán también los últimos avances médicos contra una enfermedad mortal en los países pobres si no es tratada, pero considerada como crónica en los ricos gracias a la alta esperanza de vida lograda con los antirretrovirales (ARV). Pero las cifras siguen siendo escalofriantes: dos millones de personas murieron en 2008 y otros 2,7 millones se infectaron.

A pesar de que el tratamiento con ARV se ha multiplicado por diez en los últimos siete años, hasta llegar a 4,7 millones de enfermos, para el 42% de personas que lo necesitan la prevención sigue siendo el camino más efectivo para acotar la epidemia.

En este sentido, los expertos esperaban los resultados del estudio Caprisa, que serán publicados mañana al mismo tiempo en Viena y en Durban (Sudáfrica), sobre los efectos de un gel microbicida con un antirretroviral, probado en mujeres de Malaui, Sudáfrica, Uganda y Zimbabue. Las pruebas con microbicidas nunca han arrojado hasta el momento resultados muy convincentes.