Pan para hoy...

Hay más procesos de planificación estratégica y de implantación de sistemas de gestión de calidad en marcha que nunca en el ámbito de las drogodependencias

Si algo de bueno tienen las crisis es que son momentos para parar y reflexionar. Llevamos tantos años en la vorágine del crecimiento económico (que no desarrollo) que nos hemos dedicado a gastar e invertir los fondos en actividades sin tener muy claro los objetivos a conseguir.

Carla López Adrover | 09/Agosto/2010

Ahora es momento de racionalizar y de usar mejor los recursos en aquello que sea realmente prioritario y que siembre para recoger en el futuro. Las crisis traen consigo la sensatez y la eficiencia.

Muchas entidades sociales se han visto en la tesitura de tener que elegir que actividades mantener y cuales dejar a la espera. Lo primero que se escuchó decir es que la prioridad era la atención a los usuarios y que los elementos indirectos de gestión y estratégicos iban a tener menor inversión porque no eran percibidos como imprescindibles.

Pero esa no es mi impresión. Este año hay más procesos de planificación estratégica y de implantación de sistemas de gestión de calidad en marcha que nunca en el ámbito de las drogodependencias. Tras más de cinco años realizando un trabajo de sensibilización y formación básica en todas las comunidades autónomas, este año hemos recibido tantas peticiones de asesoramiento en temas de estrategia, de gestión y de desarrollo organizativo que a penas podemos dar respuesta a todas. Y es que las entidades de drogas han interiorizado la necesidad real y efectiva de consolidar los sistemas internos de la organización para poder desde ahí ofrecer más y mejores servicios.

Este fenómeno de demanda repentina de fortalecimiento organizativo desde las propias entidades que trabajan en el ámbito de las drogodependencias, es un ejemplo de madurez y sobre todo de visión a largo plazo. Los discursos asistencialistas y cortoplacistas han sido superados y ya no son argumento para los tiempos de crisis.

A pesar de ello, la heterogeneidad del movimiento asociativo de drogodependencias junto con el hecho de que los temas estratégicos y de gestión son aun grandes desconocidos para las entidades más pequeñas, hace que algunas empresas mercantiles estén buscando en el tercer sector de acción social nuevos clientes.

No me malinterpretéis, yo he aprendido los principales elementos de la gestión estratégica y de la calidad con profesionales de las empresas mercantiles. Está claro que ellos llevan mucho más tiempo que nosotros aplicando y probando las herramientas y sistemas de gestión en un entorno organizativo, nos llevan 100 años de ventaja. Pero hay que saber distinguir entre profesionales que asesoran, forman y apoyan procesos de desarrollo en las organizaciones y charlatanes de feria con remedios milagro.

He visto este año como algunas organizaciones han comprometido una parte de su apretado presupuesto en consultoras que les han garantizado sistemas de gestión de calidad certificables con precios y metodologías de trabajo absolutamente insostenibles. He visto como supuestos “consultores” han obviado todo un análisis y reflexión interna de la organización, han impedido la participación y la comprensión de los interesados y se han centrado exclusivamente en redactar un “manual de procedimientos” tipo que nada dice de la organización en cuestión y que vale por igual a una ONG de drogodependencias que a una fábrica de calzado. Y he visto como las entidades han apostado por esa fórmula hueca y de escasa utilidad porque era más barata y daba el pego para conseguir un certificado.

Lo perverso de los sistemas de gestión es que mientras que puedas demostrar con evidencias documentales que haces las cosas bien, es suficiente para la obtención de un reconocimiento. Son los llamados “procesos de papel” dónde todo está escrito pero nada existe en la realidad diaria de la entidad. Y dónde el trabajo realizado y el dinero invertido se convierte en algo tan frágil como papel mojado.

Puede que sea importante que el sector de acción social tenga un organismo que vigile, asesore y garantice a las entidades sociales procesos de calidad útiles y a un coste asumible para que no tengamos que optar por “imitaciones”. Para que hagamos calidad de calidad.

Puede que necesitemos un espacio de gestación de innovación y de metodología que nos fortalezca como el tercer pilar de la sociedad que representamos.

Tal vez ha llegado la hora de convertir nuestra saber hacer en nuestro propio sello de calidad.