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Las mujeres con problemas de drogas demandan tratamiento por motivos familiares, mientras que los hombres lo hacen por problemas de trabajo

El 15,4% de todas las personas que solicitan atención médica por primera vez en la vida por problemas con las drogas son mujeres, según los datos del Observatorio Español sobre Drogas

Las mujeres con problemas de drogas demandan tratamiento por motivos familiares, solicitan ayuda antes que los hombres y suelen acudir a centros de atención primaria y de salud mental. En cambio, los hombres solicita atención sanitaria por motivos laborales, tardan más en decidirse y cuando lo hacen recurren directamente a centros especializados en drogodependencias. En nuestro país, el 15,4% de las nuevas demandas de tratamiento notificadas al Observatorio Español sobre Drogas en 2005 corresponde a mujeres, un sector de la población para quién el consumo de drogas supone un mayor estigma social.

Estos son, al menos, algunos de las conclusiones que se presentaron durante el II Encuentro de personas expertas en Mujeres y drogas, celebrado en la sede de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. Este encuentro se enmarca dentro del convenio de colaboración entre la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas y el Instituto de la Mujer. En él han participado especialistas de todo el país con un objetivo claro: analizar fórmulas para mejorar el conocimiento y el abordaje de las drogodependencias desde una perspectiva de género.

El Plan de Acción 2005- 2008 incorporó por primera vez en nuestro país la perspectiva de género como una línea de trabajo transversal dentro de la Estrategia Nacional sobre Drogas. Como señaló la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, se trata de aumentar el conocimiento en torno a las características específicas de las mujeres consumidoras de drogas, incrementando la producción científica. “Conocer mejor la realidad desde una perspectiva de género nos va a permitir ser más eficaces en las políticas sobre drogas”, ha asegurado Moya.

En la misma línea, la directora general del Instituto de la Mujer, Rosa María Peris, recordó la labor del Gobierno por reducir las desigualdades reales entre mujeres y hombres. “Las políticas de salud deben incorporar la perspectiva de género”, señaló Peris, quién aseguró que todos los estudios demuestran que “las mujeres consumidoras de drogas se sienten culpables”.

Durante años, los problemas de las mujeres en relación al consumo de drogas han permanecido invisibles, debido posiblemente a su escaso número y al hecho de que sus consumos se producían en un ámbito mucho más privado que en el de los hombres.

Así lo ha demostrado Lucía Artacoz, de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, que tras unas exhaustiva revisión bibliográfica internacional sobre la forma en que los estudios científicos en el campo de las drogas abordan la perspectiva de género ha señalado que estos trabajos demuestran que la prevalencia del consumo de drogas ilegales es superior en los hombres. Sin embargo, el estigma social del consumo de drogas es mayor en las mujeres.

Las mujeres consumen menos sustancias tóxicas, y cuando lo hacen su consumo es menos intenso, excepto en el caso de los hipnosedantes y del tabaco. En la actualidad, las adolescentes y mujeres jóvenes consumen más tabaco que los hombres. Por otro lado, cuando presentan un consumo abusivo de alcohol beben solas con más frecuencia, aunque ingieren menor cantidad que los hombres.

Los datos de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas confirman estas tendencias. En el caso de la población general de 15 a 64 años, los datos de la Encuesta Domiciliaria de Drogas 2005- 2006 demuestran que por cada mujer que consume drogas ilegales, hay como mínimo dos hombres que lo hacen; en el caso de los hipnosedantes, la proporción se invierte. Así, en 2005 el 6,7% de las mujeres consumieron hipnosedantes sin receta en los últimos 12 meses anteriores a la encuesta, frente al 3,5% de hombres.

Estas diferencias entre hombres y mujeres se mantienen también en el caso de los adolescentes de entre 14 y 18 años. La Encuesta Escolar sobre Drogas 2006-2007 revela que entre los chicos el consumo de drogas ilegales es más elevado que entre las chicas, una diferencia que aumenta conforme el consumo se hace más intensivo. En el caso de la cocaína, los chicos duplican a las chicas para el consumo en los últimos 30 días. Para el consumo intensivo del cannabis la prevalencia entre los hombres es del 22,3%, frente al 18% de las mujeres. En cambio, cuando se trata cuando se trata de drogas legales, como el alcohol o el tabaco, la presencia de las chicas es cada vez más notoria, igualando a los chicos en prevalencia de consumos e incluso en algunos casos, superándolos. Este es el caso del consumo de tabaco, donde la proporción de mujeres que consumen cigarrillos a diario supera en más de 4 puntos porcentuales a la de los hombres (16,9% de mujeres frente a 12,5%).

Los últimos indicadores del Observatorio Español sobre Drogas (2005) para medir los consumos problemáticos ratifican las distintas características de género. Así, el 24,3% de las personas atendidas en urgencias por problemas relacionados con el consumo de drogas eran mujeres, frente a un 75,7% de hombres. (Es decir, 1 mujer por cada 3 hombres). La diferencia se agranda cuando se trata de personas admitidas a tratamiento por primera vez en la vida: 15,4% mujeres frente a 84,6% hombres. En cuanto al consumo de cocaína, diferentes estudios realizados en Estados Unidos -donde el consumo de crack tiene una elevada prevalencia- han puesto de manifiesto que entre las mujeres consumidoras es más frecuente proporcionar sexo a cambio de crack; en los hombres, se da el patrón inverso. Además, 2 de cada 3 las mujeres en edad fértil consumidoras de crack no utilizaban métodos anticonceptivos y el 42% continuaban consumiendo durante el embarazo.

También existen diferencias en los motivos para buscar tratamiento. Mientras que las mujeres lo hacen por la familia, los hombres lo hacen por problemas en el trabajo. Ellas inician el tratamiento antes que los hombres y buscan diferentes tipos de asistencia: Consultan con más frecuencia en centros de atención primaria y de salud mental que en centros especializados en drogodependencias. Los motivos de consulta son otros distintos a los ocasionados por las drogas, como las relaciones de parejas, los trastornos físicos o emocionales.

Pero la utilización de servicios sanitarios no especializados plantea algunos inconvenientes: Los estudios internacionales demuestran que los profesionales no están adecuadamente preparados para detectar un problema de consumo de drogas entre las mujeres. A ello se suma el hecho de que en las mujeres es más frecuente la concurrencia de otros trastornos previos al inicio del consumo (ansiedad, problemas de alimentación o síndrome de estrés postraumático). Pese a ello, en muchos casos las mujeres no quieren acudir a centros especializados por miedo a perder la custodia de sus hijos. Por último, según recoge la literatura científica internacional, las mujeres padecen más trastornos de salud y mayores consecuencias sociales por el uso, abuso y dependencia de las drogas. Su pronóstico en general es peor y su deterioro es más acelerado que en el caso de los hombres.

  • Entre las conclusiones alcanzadas en este encuentro, destacan las siguientes:
  • Las políticas de drogas deben incorporar de forma sistemática la perspectiva de género.
  • La perspectiva de género debe ser una cuestión transversal y no una actividad adicional aislada.
  • Por ello, los expertos abogan por seguir potenciando el desarrollo de programas de prevención, tratamiento y rehabilitación de las drogodependencias dirigidos específicamente a las mujeres.
  • Es necesario mejorar los sistemas de información, y la investigación en drogodependencias, introduciendo de forma sistemática en todos los estudios y encuestas la perspectiva de género.Es preciso intensificar los esfuerzos por mejorar la formación de los profesionales de la salud para que puedan realizar una detección lo más precoz posible de los problemas de consumo de drogas entre las mujeres y mejorar la accesibilidad de las mujeres al tratamiento.

El Plan de Acción 2005-2008 incorporó por primera vez en España la perspectiva de género dentro de la Estrategia Nacional sobre Drogas. De hecho, el Plan de Acción asegura textualmente que “todas las acciones incluidas en él deben considerar sistemáticamente las diferencias entre las condiciones, situaciones y necesidades respectivas de las mujeres y de los hombres en las fases de planificación, ejecución y evaluación de dichas acciones, incorporando la perspectiva de género de acuerdo con las directrices de Naciones Unidas, de la Unión Europea y con la política de igualdad promovida por el Gobierno de España”.

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