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Las drogas se reinventan

Incienso sintético que imita los efectos del cannabis, pastillas de ingredientes "legales" que sustituyen al éxtasis, anestésicos para animales utilizados como alucinógenos y nuevas versiones de LSD que provocan incluso episodios de canibalismo son algunas de las drogas que han aparecido en los últimos años.

El mundo de las drogas está en constante evolución. A la cocaína o el cannabis -cuyo consumo en España se sitúa entre los más elevados de toda la UE- no dejan de salirle competidores. Sólo en 2011, se detectaron 49 nuevas sustancias ilegales, el doble que en 2009, según el último informe del Observatorio Europeo de Drogas. Se trata de sustancias sintéticas estimulantes, fármacos cuyo uso se desvirtúa o productos con efectos alucinógenos que eluden la ilegalidad al venderse como sales de baño o incienso. "Son sustancias muy peligrosas que provocan cuadros psicóticos o crisis de ansiedad, pero que tienen un buen márketing detrás ya que se promocionan como algo inocuo cuando no lo son", sostiene César Pereiro, psiquiatra gallego responsable de una unidad de drogodependencia.

Aunque de consumo todavía minoritario, los expertos advierten del auge de estas nuevas drogas. Poder adquirirlas por internet o en tiendas especializadas con la denominación de euforizantes legales está detrás, según el Observatorio Europeo, de este aumento. "La Red es una gran ventana de difusión porque garantiza prácticamente el anonimato tanto para el que vende como para el que compra", indica Pereiro. A las nuevas sustancias psicotrópicas hay que unir el consumo de otras sintéticas presentes desde hace años como las anfetaminas y sus derivadas (éxtasis).

Spice o cannabis sintético. Con la denominación de incienso herbal, tiendas especializadas y webs venden libremente en toda Europa una sustancia que en la práctica se consume como el cannabis y cuyo efecto es más potente y más tóxico que la marihuana natural. El Spice se promociona como una mezcla de hierbas deshidratadas, pero análisis de un laboratorio de Alemania revelaron que también contiene una sustancia sintética que imita al cannabis. Pese a que el producto se vende como incienso y en el paquete se indica claramente que no puede ingerirse ni fumarse, los jóvenes lo utilizan para hacerse porros. Los expertos advierten de los riesgos de tomar una sustancia de la que se desconocen con exactitud todos sus efectos.

Ketamina. Se trata de una anestésico general -utilizado principalmente por veterinarios- cuyo uso para buscar efectos estimulantes y alucinógenos ha aumentado notablemente en los últimos años en España. Por ello, a finales de 2010, el Gobierno introdujo este fármaco dentro del listado de sustancias psicotrópicas. Expertos sanitarios advierten de que su consumo puede producir alucinaciones, alteración de la memoria y la atención, brandicardia, hipertensión o arritmias.

Euforizantes "legales". El Observatorio Europeo de Drogas advierte que bajo esta denominación "errónea o engañosa" se encuentran sustancias psicotrópicas que, en ocasiones, eluden la ilegalidad al buscar una composición que les impida incluirlas en la listas de drogas ilegales. Las sustancias de este tipo con mayor presencia en la web durante este año fueron tres productos naturales: kratom, la salvia y los hongos alucinógenos. Plantas que se consumen para buscar un efecto estimulante y que, según los médicos, provocan desde dolor de cabeza y dificultad para conciliar el sueño hasta una euforia excesiva o todo lo contrario, descenso de la tensión y de la temperatura.

Sales de baño. Es una nueva versión de LSD que contiene metilendioxipirovalerona, una droga alucinógena con un aspecto y unos efectos similares a los de la cocaína sintética. Entre sus efectos se encuentra sufrir fiebres altas, confusión mental, ausencia de dolor, cuadros psicóticos e incluso episodios caníbales. Este mismo año, un joven de 31 años falleció abatido por la policía en Miami después de haber comido parte del rostro a un indigente. Se cree que el agresor consumió esta droga.

Piperacinas. Pastillas, cápsulas o polvos elaborados con compuestos similares a los de algunos fármacos y que imitan los efectos del éxtasis. Entre sus ingredientes principales está la benzilpiperacina, de uso veterinario. Uno de sus derivados llegó a comercializarse como antidepresivo en algunos países como Hungría, pero finalmente fue retirado del mercado. El consumo de benzilpiperacina puede provocar vómitos, ansiedad y aumento de la confusión mental..

Mefedrona o "miau-miau". Esta droga sintética, vendida en internet como abono para plantas pero no para consumo humano, ha aumentado su presencia en España, según alertaba la Guardia Civil en septiembre. Entre los efectos de su consumo está la coloración azul de los miembros, un estrechamiento de la aorta así como taquicardia. Los expertos advierten que esta sustancia podría crear más adicción que otras drogas

Nueva generación de anfetaminas. Creadas como estimulantes del sistema nervioso en los años veinte, las anfetaminas se mantienen en algunos países europeos entre las drogas ilegales más consumidas. Con los años, han surgido numerosas sustancias psicoestimulantes que derivan o imitan los efectos de ellas: las bautizadas como drogas de síntesis. Una de las más conocidas y cuyo auge se produjo en los años noventa es el éxtasis o MDMA, que se presenta en pastillas o en polvo. Sus consumidores pretenden facilitar las relaciones personales y conseguir una sensación de euforia pero estas píldoras elevan el riesgo de sufrir deshidratación y pueden causar taquicardia, mareos, paranoia o calambres tras su ingesta. Además, expertos alertan de efectos a medio plazo como insomnio, agotamiento, depresión o dolores musculares. Otras sustancias similares son la conocida como Eva -cuyos efectos se producen más rápidamente-; la llamada píldora del amor -supuestamente afrodisíaca y cuyo consumo puede producir hiperactividad, rigidez, convulsiones e incluso fallo respiratorio o la muerte- y polvo de ángel o fenciclindina, un anestésico intravenoso que dejó de utilizarse en los años sesenta porque los pacientes sufrían agitación, estados de delirio y conductas irracionales. Sus consumidores tienen problemas para concentrarse o pensar de forma lógica y tienen constantes cambios de ánimo. Si se cronifica el consumo aparecen problemas de memoria, dificultad para hablar y pérdida de peso, según los sanitarios.

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