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Una entrevista realizada al Presidente de Boreal, José Ignacio Redondo, nos comenta que llegó a Boreal hace casi 20 años y desde entonces la colaboración con este colectivo ha sido muy estrecha, echando una mano en la atención integral que se presta tant

El Presidente de Boreal dice: En la Parte Vieja, los chavales juegan a ser mayores con un riesgo muy alto

Podría estar días recordando casos concretos, historias de jóvenes que comienzan a coquetear con las drogas y que pasados unos años les es imposible abandonar su adicción. Arruinan su vida y también destruyen a su familia. Boreal lleva desde 1989 trabajando para conseguir la rehabilitación y la integración social y laboral de centenares de personas.

¿De esto se sale?
La gente debe tener en cuenta que entrar es fácil y salir es muy complejo, sobre todo porque implica mucho alrededor y hay que hacer un esfuerzo personal importante. Hay personas que tienen recaídas, que van y vienen, que se cansan de este programa y regresan al cabo de unos meses. No valoran en su justa medida la oportunidad que se les está dando.
Porque sus programas se encaminan también hacia la reintegración en la sociedad.
Si, y hay quienes se integran laboralmente. Es muy fácil empezar, pero también hay que decir que es muy difícil terminar si no se tienen las cosas claras, un apoyo familiar adecuado, técnicos que lo apoyen, instituciones... De todas formas, aunque lo hayas superado, siempre eres enfermo.

¿La sociedad es consciente del peligro que supone el consumo de drogas?
Parece que no representa ningún peligro, no hay ningún tipo de persecución, lo ves en cualquier parte y a cualquier hora, mientras que para las personas que lo han padecido y lo padecen es brutal. Destruye al individuo y a la familia y le hacen pasar por problemas de una ferocidad incalculable, y no exagero. Hay un caso de una familia cuyo hijo llevaba diez años consumiendo cocaína. Se había vuelto violento y robaba. Él lo negaba todo, pero la madre lo sabía. A veces las medidas que hay que tomar son drásticas y tuvo que ponerle de patitas en la calle. No porque no quieres a tu hijo sino porque hay que hacerle entender que tiene un problema y hasta que no lo recnozca no va a empezar a curarlo.

¿A qué edad se inician hoy los jóvenes en las drogas?
La media está entre los 13 y 14 años, pero hay que dejar claro que no todos los jóvenes consumen. Están deseosos de experiencias nuevas y todo viene por ahí. Empiezan con alcohol, tabaco y cannabis, que es lo más asequible. Y es así. Animo a cualquier padre a que vaya cualquier sábado a la Parte Vieja y vea la edad que tienen los chavales que están por allí jugando a ser mayores, con un riesgo enorme para sí mismos y sus familias. La mayoría lo deja entre los 20 y los 25 años y hay estudios que dicen que continúan enganchados entre el 3 y el 5% del total.

¿Cuándo deben los padres empezar a preocuparse, a plantearse si lo que hace su hijo es fruto de la edad o si es realmente un problema?
Cada caso es distinto y lo mejor es acudir a un especialista, que te hará varias preguntas acerca de si tu hijo llega a casa con las pupilas dilatadas, responde con agresividad, come menos, ha cambiado de amistades, etcétera. A veces los padres prefieren achacar el mal aspecto que tiene su hijo o sus cambios de humor a otros factores. Es más cómodo, más fácil y menos problemático pensar que le ocurre otra cosa. Pero hablándolo a veces estas cosas se reconducen. Lo que está claro es que tu hijo requiere una atención y cuando hay cambios de hábitos hay que estar alerta.

Quizás las familias sienten vergüenza cuando se acercan a Boreal por primera vez.
Sí claro, ellos no quieren que se sepa fuera de casa que su hijo tiene un problema. Es muy habitual. Y entre los chavales y en la propia sociedad la percepción del riesgo sobre el consumo es casi inexistente. Hoy en día el consumo de drogas, a nivel personal, representa una ausencia de compromiso con uno mismo, mientras que a nivel social, el consumo es el resultado de un modelo social agotado. En mi opinión, el modelo social actual está agotado, está basado en el éxito, en el poco esfuerzo, en la falta de colaboración y de valores. Con este modelo, y ante un problema, los chavales no saben canalizar las negativas y cualquier problema que tienen, con su padres, amigos o la pareja, tratan de olvidarlo consumiendo droga y no buscan una alternativa. No se les ha enseñado otros modelos. Tienen el modelo Gran Hermano y ese no sirve. Además piensan que todo esto pueden dejarlo cuando quieran y luego se dan cuenta de que ya no pueden.

¿Es algo así como dejar de fumar?
Exacto. Es lo mismo, son adicciones y son todas iguales. Lo que pasa es que el tabaco y el beber están aceptados socialmente y las otras adicciones casi, vamos a dejarlo ahí. Y sé que es muy salvaje lo que estoy diciendo. A los adultos por la calle no les oyes hablar de este problema, parece que no existe. Si los jóvenes ven que los adultos a esto no le dan la importancia que tiene, la deducción que hacen es que tampoco será tan problemático.

¿Qué se puede hacer?
Es un trabajo de largo camino y hay que empezarlo desde que los críos son bien pequeños y en casa. Hay que darles información y no decir que hasta que no tengan 14 años no hay problema. Tienes que ir preparando a tu hijo y dándole argumentos para que llegado el momento sepa decir ‘no’. Y eso no se consigue el primer día que a los 14 años le dice un colega si quiere algo. Depende de su carácter, si es apocado, igual por no ser el tonto lo prueba o también si le gusta el chico o la chica.
En esas edades, la presión de grupo es muy fuerte.
Sí, y si no tienes argumentos, si no te los han enseñado y si no sabes mantenerte firme puedes caer. A los chavales hay que explicarselo en casa y exponerles experimentalmente a las situaciones que se pueden dar y decirles lo que tienen que contestar. Y en el colegio también hay que trabajarlo.

¿Considera que la labor que se hace en los colegios e institutos es suficiente?
Sí que se hacen cosas, pero los programas educativos son muy exigentes y no hay tiempo. A lo mejor el Ministerio de Cultura debería hacer programas más extensos en relación a este tipo de problemas. Lo que hace falta es ‘vacunar’ a las personas contra este problema y eso se hace entendiéndoles, haciéndoles ver que hay una respuesta diferente a la que se plantea. Por eso, desde casa, desde que tienen uso de razón, hay que trabajar mucho con ellos, teniendo en cuenta también la edad que tienen.

¿Y cómo deben responder los chavales ante este tipo de ofrecimientos?
No es solo decir ‘no quiero’, porque igual te llaman cosas. Hay aseveraciones y respuestas razonadas. Igual te ofrecen una o dos veces, pero a la tercera ya saben cuál es tu opinión, no te seguirán insistiendo. También es cierto que los grupos de amigos al final se van haciendo según los consumos. Si tu sales con doce personas y cinco consumen y tres no, al final éstos se irán con otros que no consuman.

¿Boreal sigue trabajando en la prevención, informando en los centros educativos?
Lo hacíamos antes, pero teníamos la sensación de que los alumnos se lo tomaban como una hora libre y no atendían. Ahora lo hacemos a demanda y si algún centro quiere que vayamos, nos avisa. Pero nos llaman poco, la verdad.

Partiendo de la base de que ninguna droga es buena, ¿cuál es la que tiene peores consecuencias a largo plazo?
No se pueden establecer categorías porque depende de la persona. Creo que quizás la cocaína y el alcohol son las peores. Destruyen las neuronas y establecen una dependencia psíquica, que es muy malo.   

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