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EAPN-ES considera que “lo que está en riesgo es nuestro propio modelo de sociedad”, tanto en España como en Europa

En los años de expansión previos a la crisis financiera y económica, el crecimiento económico no ha reducido la pobreza, ni la desigualdad en la sociedad española. La pobreza severa y la exclusión social se enquistaron por los déficits estructurales de las políticas sociales de protección y activación. Nuestro sistema de protección social, que había dado pasos importantes, no se desarrolló suficientemente como para revertir o disminuir considerablemente estos procesos. El gran crecimiento del empleo, no sólo no eliminó sino que consagró la precariedad laboral y el ‘mileurismo’. Muchos grupos vulnerables también se vieron afectados por la discriminación y la falta de reconocimiento de derechos. Todo esto profundizó la falta de cohesión e inclusión social en la sociedad española.

La crisis trajo el desbordamiento de las cifras de paro y la cascada de acontecimientos traumáticos que lleva asociados, entre ellos la creciente privación material y la pérdida del hogar para muchas familias. Los recortes en el gasto público, hace que los sectores que ya eran vulnerables sufran un mayor deterioro de sus condiciones de vida, mientras que se van ampliando en número con una creciente cantidad de personas y sus familias, los “nuevos pobres”.

Al mismo tiempo, la confianza en la Unión Europea se está deteriorando, porque la crisis del Euro no se ha gestionado respetando el Modelo Social Europeo, uno de sus mayores logros, sino bajo la agenda macroeconómica de la Estrategia Europa 2020, la cual cada vez más representa a los intereses insolidarios del sector financiero y de los países más poderosos de Europa. Estos temores se están empezando a confirmar por los últimos datos sociales1 con un aumento en el riesgo de la pobreza, sobre todo en España y Eslovenia, el aumento de la privación material grave en países como Letonia y Lituania (5,5 puntos porcentuales), el riesgo creciente de la pobreza y la exclusión social de los niños en muchos Estados miembros, así como el ascenso de los problemas en Grecia y otros países. El porcentaje de personas afectados en España por los tres indicadores de pobreza establecidos en la estrategia Europa 2020 (renta, privación e intensidad laboral en el hogar) ha pasado del 24,4% en 2004, al 26,7% en 20112. El porcentaje de personas que encuentran que “es difícil o muy difícil” vivir de sus ingresos corrientes también se ha incrementado entre 2007 y 2010 en un 10% en Irlanda y Hungría, en el 11% en España, y en el 20% en Grecia. Mientras tanto, el último Eurobarómetro confirma que el 79% de las personas de la Unión Europea considera que las prioridades principales de Europa 2020 para salir de la crisis tienen que ser la pobreza y la exclusión social.

Para EAPN‐ES, se hace imprescindible plantear que “lo que está en riesgo es nuestro propio modelo de sociedad”, tanto en España como en Europa. No admitimos que, en aras de complacer a los grupos del poder financiero que nos han arrastrado a esta crisis, se dañe la propia estructura del bienestar. Existe el peligro de volver a un modelo de “sálvese quien pueda”, en el que la pobreza vuelva a ser “un problema que atañe solamente a los que son pobres”.

Desde EAPN‐ES queremos denunciar que esta regresión política, social y cultural no se debe producir, bajo ningún pretexto. En un momento de fuertes movilizaciones masivas que enfatizan el descrédito de la clase política, su incapacidad de empatía y su déficit de representación, no se debe pasar por alto el impacto positivo que tiene una firme defensa pública de las políticas de protección e inclusión social en la confianza de la ciudadanía, políticas que están siendo socavadas por el enfoque de "los recortes como prioridad".

En consecuencia, EAPN‐ES MANIFESTA la necesidad de exigir a los responsables públicos y a los agentes sociales y económicos que asuman los valores económicos, políticos y sociales que den soporte, compromiso y acción mantenida y continuada a la lucha contra la pobreza y la exclusión. MANIFESTAMOS que los Programas Nacionales de Reformas, con las políticas macroeconómicas y sociales que de ellos se deriven, deben adoptar las siguientes CINCO PRIORIDADES, de carácter urgente:

  1. ASEGURAR QUE EL OBJETIVO APROBADO Y COMPROMETIDO DE REDUCCIÓN SIGNIFICATIVA DE LA POBREZA Y DE LA DESIGUALDAD NO SEA NEGOCIABLE, sino que se respete fielmente y se considere como un pre‐requisito para la recuperación y el crecimiento inclusivos. Que se tengan especialmente en cuenta los grupos prioritarios clave ‐ por ejemplo, mujeres y jóvenes en paro, familias y niños en dificultad social, personas en dependencia, personas mayores, inmigrantes y miembros de minorías étnicas en condiciones de pobreza y vulnerabilidad.
  2. INVERTIR EN LA REDUCCIÓN SIGNIFICATIVA DEL DESEMPLEO DE LARGA, MEDIA Y CORTA DURACIÓN, teniendo en cuenta especialmente a los grupos más afectados y con menor nivel de protección, mediante la creación de puestos de trabajo que se compaginen con rentas mínimas adecuadas y servicios sociales de calidad, en especial los relativos a la conciliación de la vida familiar y personal (como señala la Recomendación Europea sobre “Inclusión Activa”).
  3. CERRAR LA BRECHA DE DESIGUALDAD, reconociendo que la creciente polarización de la sociedad es un obstáculo fundamental para el crecimiento inclusivo y para la recuperación económica. Para ello, es necesario respetar las líneas rojas infranqueables de la protección e inclusión social, aquellas que previenen y evitan un mayor deterioro social, en todas las políticas públicas, a nivel estatal, autonómico y local, de forma transversal.
  4. ASEGURAR LA PARTICIPACIÓN SIGNIFICATIVA DEL TERCER SECTOR DE ACCIÓN SOCIAL (y especialmente de las entidades sociales de lucha contra la pobreza) en todas las etapas del Programa Nacional de Reformas (diseño, implementación y evaluación) y en todas sus áreas (macroeconomía, empleo y social), así como en los Informes sobre Protección Social e Inclusión Social, para apoyar la dimensión social del Programa Nacional de Reformas. Se debe partir de la premisa de que el TSAS es un actor fundamental e irremplazable para una sociedad en la que más del 21% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, hay más de 1,7 millones de familias sin ingresos y 5 millones de personas están desempleadas.
  5. DEBATIR DE FORMA DEMOCRÁTICA, EN EL PARLAMENTO NACIONAL Y LOS AUTONÓMICOS, LASPRINCIPALES RECOMENDACIONES DE EUROPA 2020 Y DEL SEMESTRE ECONÓMICO, APLICANDO EL CONTROL DE LAS LÍNEAS ROJAS INFRANQUEABLES DE LA PROTECCIÓN E INCLUSIÓN SOCIAL, y rindiendo cuentas públicas sobre los avances en las metas de reducción de la pobreza y del desempleo, así como sobre la mejora de la cohesión social.
Desde 2009, en el Tercer Sector de Acción Social (TSAS) hemos trazado una Hoja de Ruta clara y común, en la que aportamos ideas y criterios realistas y viables para las políticas y acciones de gobierno. Hemos identificado y formulado muchas de las preguntas; tenemos y ofrecemos muchas de las respuestas; y las hemos planteado en las Propuestas de EAPN‐ES a los partidos políticos que presentamos ya antes de las recientes elecciones generales. Por ello, las cinco prioridades que ahora destacamos no sólo no son “oportunistas”, sino que surgen de la más pura necesidad y son el fruto de una reflexión colectiva y madura, de quienes trabajamos a diario por la mejora del bienestar común y, en especial, de las personas más vulnerables. Son cinco ideas básicas que hunden sus raíces en el sentido común, el mismo que reclamamos y exigimos a quienes nos gobiernan.

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