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Las drogas auditivas, una nueva adicción que circula en internet

La creciente tendencia a descargar archivos (música o videos) de internet, sumada a la cantidad de horas que muchas personas, sobre todo los jóvenes, pasan conectados a la red propició el desarrollo de las denominadas drogas auditivas o digitales. Se trata de archivos sonoros que pueden volverse adictivos si se consumen de manera compulsiva, ya que imitan los efectos agudos que los estupefacientes provocan en el cerebro.

Por esta razón, pueden generar alucinaciones y crisis convulsivas en personas que se encuentran vulnerables, que sufren aislamiento, soledad, angustia o alguna patología psiquiátrica. El experto en adicciones, Alfredo Miroli, explicó a LA GACETA que las drogas auditivas son sonidos biaurales confeccionados, de manera intencional y mediante programas de audio, con al menos dos rangos diferentes de frecuencias. De este modo, quien los escucha lo hace de modo independiente con cada oído.

"Los efectos se perciben sólo con los auriculares. El cerebro identifica los sonidos por separado, los procesa y genera una onda biaural, que modifica los impulsos cerebrales. Esa onda estimula la región intermedia del cerebro, donde se controlan las emociones humanas, y puede provocar emotividad, relajación, o una exagerada estimulación", explicó el especialista.

El espacio en el que se actúan los sonidos biaurales es el mismo donde las neuronas concentran los receptores para la drogas psicoadictivas. "Al accionar en ese sector pueden disparar una liberación desequilibrada de neurotransmisores de manera similar a como lo hacen varias drogas duras", precisó Miroli.

Por definición, los sonidos biaurales no son drogas. Desde hace tres años pululan en la web portales que permiten bajarlos, con algún costo, a una computadora o a un teléfono celular, previa descarga de un software gratuito. Los nombres con que se identifican los archivos son los mismos con los se nombran a las drogas sociales. Es decir, que se comercializan como heroína, LSD, cocaína, marihuana, éxtasis, opio o morfina.

Miroli aclaró que para causar una verdadera adicción, la persona debe tener un comportamiento compulsivo a la hora de descargar material y sentir la necesidad  física o psicológica de oír esos sonidos. Sin embargo, los efectos de estos pulsos biaurales aún son objeto de investigación en la comunidad científica.

"Aunque no hay estudios que ratifiquen las alteraciones en la conducta, existe el riesgo de escuchar con frecuencia estos impulsos que, además, afectan las relaciones humanas y quitan tiempo para cumplir con las obligaciones como el estudio o el trabajo. Quienes padecen enfermedades psiquiátricas, como esquizofrenia o bipolaridad, son más vulnerables", consideró.

Aunque se piensa que las vibraciones biaurales pueden intoxicar de un modo similar a las drogas, los expertos en adicciones todavía no pudieron determinar cuánto tiempo hay que tener los auriculares puestos ni qué tan permeable debe ser un cerebro para que se concrete una adicción o un daño.

Miroli remarcó que las drogas auditivas abren un nuevo panorama para la comunidad científica. "La investigación sobre estos materiales sonoros podría traer avances en el tratamiento de diversas enfermedades neurológicas y del comportamiento", concluyó.

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