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El 30% de las españolas mayores de 16 años es fumadora

El 30% de las españolas mayores de 16 años son fumadoras, según se desprende de un estudio paneuropeo llevado a cabo por YouGov, con la colaboración de Pfizer. En este sentido, y para luchar contra el incremento de la población femenina fumadora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha centrado la edición de este año del Día Mundial Sin Tabaco en el tema Género y Tabaco: la promoción del tabaco dirigida a las mujeres. En España mueren cada año 417 mujeres debido a enfermedades relacionadas con el tabaco, lo que significa que cada 21 horas, fallece una española por esta causa.

En el estudio de YouGov se entrevistaron a 8.061 mujeres de toda Europa, incluida España. Según los resultados del análisis, el método más común para intentar dejar el tabaquismo entre las encuestadas es la fuerza de voluntad. En este sentido, el 65% de las españolas lo ha intentado mediante esta fórmula en alguna ocasión, pero según diversos estudios a través de este método sólo el 10% lo consigue satisfactoriamente.

Un dato destacado del estudio es que el 55% de las españolas no tiene pretensión de visitar a su médico con respecto al consumo de tabaco, a pesar de que recientes investigaciones han demostrado que con tan solo un breve consejo profesional se puede aumentar hasta en un 30% la probabilidad de vencer la adicción para siempre. Sin embargo, el apoyo de amigos y familiares se muestra como un factor importante a la hora de intentar abandonar el tabaco pues, según la encuesta, el 30% de las españolas asegura pedir consejo a una persona cercana para lograr dejarlo.

En España, el tabaquismo no está considerado una enfermedad o condición médica por la mayor parte de la sociedad, y en el caso de las mujeres, un 84% de ellas ve el tabaco como un estilo de vida. Sin embargo, para los médicos españoles, la dependencia al tabaco es una condición médica y en ningún caso representa un estilo de vida, pues un 97% así lo opina (el mayor porcentaje de Europa), por lo que afirman que debe ser tratada como una enfermedad crónica, la cual puede presentar recaídas en varias ocasiones.

“El tabaquismo es una adicción y eso quiere decir que la fumadora no tiene control sobre el consumo del tabaco. La ayuda del médico es fundamental para aconsejar y acompañar en el proceso de cambio y para resolver las complicaciones que puedan aparecer”, comenta al respecto la doctora María Jesús González, médico de familia especialista en adicciones.

Aunque la mayor parte de las consecuencias del consumo de tabaco son similares en mujeres y hombres, existen diferencias de género que afectan a aspectos diversos. De este modo, las motivaciones para empezar a fumar y para mantener el consumo son distintas según el sexo, al igual que las consecuencias para la salud no son las mismas.

“El tabaquismo produce una serie de patologías específicas de la mujer: trastornos menstruales, menopausia adelantada y consecuentemente mayores complicaciones por osteoporosis, doble riesgo de padecer cáncer de cuello uterino, aumento de la infertilidad, mayor riesgo de abortos, trastornos de la placenta y recién nacidos de bajo peso.

El tabaco además provoca envejecimiento prematuro de la piel, mayor cantidad de arrugas y manchas en los dientes”, explica la doctora González. Los enfermos mentales son especialmente vulnerables al tabaquismo. De hecho, la prevalencia de tabaquismo en este colectivo es de dos a tres veces superior que en la población general, siendo especialmente alta en la esquizofrenia y en el trastorno bipolar, ha recordado la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), con motivo de la celebración del Día Sin Tabaco.

Por este motivo, la SEP, la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM) señalan la necesidad de implantar medidas específicas que ofrezcan a los enfermos mentales tratamientos de desintoxicación y deshabituación al tabaco.

“La enfermedad respiratoria es la primera causa de muerte en nuestros pacientes con esquizofrenia y trastorno bipolar, seguida de las enfermedades cardiovasculares”, explica el doctor Julio Bobes, presidente de la SEPB. En este sentido, el doctor José Giner, presidente de la FEPSM, explica que “los enfermos mentales fuman más cigarrillos al día, inhalan más profundamente, tienen valores más altos de monóxido de carbono en aire espirado y metabolitos de nicotina en sangre y presentan una dependencia más intensa”. Diversas situaciones y factores de riesgo están implicados en la mayor morbi-mortalidad que presentan los enfermos mentales, comparados con la población general, y uno de los más importantes es la alta prevalencia de tabaquismo que se mantiene inalterable en esta población.

Asimismo, existe una relación directamente proporcional entre la intensidad y la gravedad de la clínica psiquiátrica y la gravedad del tabaquismo. “Es además, una población con especiales dificultades para dejar de fumar y hasta ahora los resultados obtenidos en los tratamientos disponibles son discretos”, afirma el doctor Bobes. “El tema del tabaquismo en enfermos mentales ha recibido relativamente poca atención por parte de los profesionales y que tendríamos que considerar que los enfermos mentales deberían de recibir más apoyo en la prevención, control y tratamiento del tabaquismo”, lamenta el doctor Giner.

Según la OMS, al año fallecen en el mundo cuatro millones de personas por culpa del tabaco. Para la década del 2020 o 2030, el número de víctimas relacionadas con el tabaquismo que podrían evitarse alcanzará los diez millones de muertes al año. Además, el informe de la OMS recuerda que el 70% de estas muertes se produce en los países desarrollados, donde el consumo de tabaco está aumentando espectacularmente.

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