Sesión de teatro fórum en el  Centro del Teatro del Oprimido de París (CTO-Paris) con personas reclusas de la Prisión de La Santé de París / Cedida: Proyecto Work in Progress
30 noviembre 2021
Teatro restaurativo
Por Paqui Bonachera Espino, de Federación Andaluza ENLACE e integrante de la comisión de Adicciones y Justicia Penal de UNAD

La cultura del castigo nunca arrojó buenos resultados en los procesos de incorporación social. No es un punto de partida apropiado cuando se trata de personas que cuentan con muchas carencias, de tipo económico, sanitario, formativo o familiar, que les dificultan el salir adelante en su día a día. Son obstáculos que suelen verse aún más agravados si además se produce un ingreso en prisión. Para no alimentar esta espiral negativa, el enfoque restaurativo es la vía para construir programas con los que empezar a hacer las cosas de otro modo a partir de la creación de espacios de diálogo.      

Esta perspectiva constituye un soplo de aire fresco para un medio tan normativizado como son las prisiones y para el personal que trabaja en estos centros. Ha demostrado ser capaz de ofrecer espacios de seguridad, empatía y confianza para las personas internas, para reflexionar sobre su propia conducta y sobre la conducta ajena valorando otras formas de comportamiento, pasando de “lo que hice” a “lo que podría haber hecho”. En las sesiones grupales, la reflexión individual tiene también un efecto multiplicador dentro del grupo y posibilita el aprendizaje vicario, adquirido a través de los demás, en un proceso interactivo.

Ha sido en los últimos años cuando el abanico de programas de intervención que las entidades del Tercer Sector desarrollamos en los centros penitenciarios se ha abierto más allá del seguimiento y el acompañamiento de las personas privadas de libertad. Están emergiendo otro tipo de iniciativas que colocan la salud física y mental de las personas presas en el centro, como aquellas enfocadas a potenciar el autocuidado, la creatividad, el diálogo o la responsabilidad.

Una vez se ha asentado esta mirada más amplia, han ganado fuerza herramientas más innovadoras, como las de la justicia restaurativa u otras a priori muy alejadas del mundo del Derecho. De esta manera, proyectos basados en, por ejemplo, la cultura y el arte han resultado ser un complemento muy útil en la intervención con población penitenciaria. Los programas de intervención diseñados en torno al teatro son buena muestra de ello1.

La experiencia teatral, puesta en práctica con población reclusa, aporta varios beneficios muy significativos. Diluye la delgada línea que separa a quienes estamos fuera de quienes están dentro de prisión, confirmándose que, incluso partiendo de contextos muy distintos, el espacio escénico permite crear un lugar de encuentro, de conexión con nuestro yo y con el resto, donde todas las personas participantes pueden expresarse en pie de igualdad. Gracias a las técnicas que utilizan, el teatro social o el teatro fórum abren la participación a todas las personas presentes en una sesión, ya sean intérpretes, personal técnico, voluntariado, público o personal de seguridad. El teatro democratiza y contribuye a dar voz a quien a veces parece no tenerla.

Así pues, tanto el teatro como el enfoque restaurativo tienen este elemento común, de invitación a situarnos en otro punto de vista. Al adoptar un rol distinto al que la persona adoptaba hasta el momento, cada participante adquiere nuevos recursos personales que pueden resultar muy útiles para afrontar posibles situaciones adversas tanto dentro como fuera de prisión.

Es fundamental continuar apostando por intervenciones de este tipo, que fomenten espacios de libertad y confianza para la población reclusa. Cuando estas personas sientan que tienen posibilidades reales de construir su propio proyecto de vida una vez cumplan su pena, empezaremos a avanzar realmente a través de un modelo integrador respetuoso con la dignidad de la persona y sus derechos. Solo entonces caminaremos hacia la sociedad que queremos.

 

 

1 Sirva como ejemplo el proyecto europeo Work in Progress realizado desde 2019 por un consorcio europeo formado por Amici della Mongolfiera per Lu.I.S., la compañía Teatro delle Chimere de Pavía, el Centre du Théâtre de l’Opprimé de París, la asociación Almada Mundo y la Federación Andaluza ENLACE para abordar el tratamiento de personas presas a través de la experiencia teatral. Las conclusiones del proyecto, que serán difundidas en una guía de Buenas Prácticas, han servido como base para la redacción de este artículo.