13 febrero 2009
España cuenta ya con una nueva Estrategia Nacional Sobre Drogas 2009-2016

El Ministro de Sanidad, Bernat Soria, ha presentado la Estrategia Nacional sobre Drogas
2009-2016 aprobada por el Consejo de Ministros del 23 de enero de 2009. Este documento marca las líneas maestras de las políticas
sobre drogodependencias de los próximos ocho años en España


El Ministro de Sanidad ha subrayado la importancia de la Estrategia NacionalSobre Drogas 2009-2016, un documento que, según señaló, ha recogido las aportaciones de todos los sectores representados en al Foro la Sociedad Ante las Drogas, y que «va a marcar la política de drogas de nuestro país en los próximos 8 años».

El Consejo de Ministros ha aprobado la
Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016. Este documento marca las
líneas maestras de las políticas sobre drogodependencias de los
próximos ocho años en España. Su objetivo: adaptar las políticas sobre
drogas a la nueva realidad social.

Para ello, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha
elaborado un documento en el que se concibe el consumo de drogas como
un problema de salud pública y que pone el acento en la prevención,
buscando una mayor implicación de la sociedad en el abordaje del
problema.

El documento ha sido consensuado con todas las Administraciones y sectores sociales y científicos implicados.

Como ha señalado el Ministro de Sanidad, en el
Informe que ha presentado en el Consejo de Ministros sobre la nueva
Estrategia, el consumo de drogas es hoy muy diferente al de hace ocho
años, cuando España aprobó su primera Estrategia 2000-2008.

Los datos demuestran que el retorno en 2004 de
la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas al
Ministerio de Sanidad y Consumo fue una decisión acertada. Las
políticas emprendidas, centradas en la prevención, han empezado a dar
sus primeros frutos y desde 2004 el consumo de drogas ha registrado un
descenso apreciable.

En 2004 España registraba una tendencia al alza
en la prevalencia del consumo anual de todas las drogas ilegales, sobre
todo del cannabis y de la cocaína. Frente a aquella situación, a causa
del giro en la política emprendida por el Gobierno, en colaboración con
las Comunidades Autónomas y las entidades sociales, se ha producido un
descenso en casi todos los consumos. La puesta en marcha del Plan de
Acción 2005-2008 ha permitido frenar el consumo de drogas en nuestro
país, aumentando a la vez la percepción de riesgo.

Como han evidenciado las últimas encuestas
(Escolar y Domiciliaria), por primera vez desde 1994, España ha logrado
romper la tendencia al alza en los consumos de drogas.

Según la Encuesta Escolar 2006-2007, entre los
adolescentes de catorce a dieciocho años, la prevalencia del consumo de
cannabis en los últimos doce meses ha descendido en más de seis puntos
y la de cocaína en más de tres, al tiempo que ha aumentado la
percepción de riesgo y se perciben más dificultades para conseguir
drogas.

La Encuesta Domiciliaria 2007-2008 ha confirmado este descenso.

  • Han disminuido los consumos de tabaco, de alcohol y de cannabis,
    las tres sustancias más extendidas entre la población española. El
    consumo de alcohol y tabaco en los últimos doce meses registra las
    tasas más bajas desde 1997. El consumo de cannabis ha retrocedido a
    niveles inferiores a los de 2003.
  • La prevalencia de consumo diario de alcohol ha bajado más de
    cuatro puntos, la de consumo diario de tabaco más de tres puntos y,
    aunque de forma más contenida, también ha disminuido el consumo de
    cannabis en todos los indicadores.
  • Se ha estabilizado el consumo de cocaína en polvo en los
    últimos doce meses (3 por 100), después del alza continuada entre 1999
    y 2005.
  • También está estabilizado o comienza a descender el consumo
    de éxtasis, anfetaminas y alucinógenos, y se mantiene en niveles bajos
    el consumo de heroína e inhalables volátiles, con prevalencias del 0,1
    por 100 para el consumo en los últimos doce meses.
  • Ha aumentado la percepción del riesgo para todas las
    conductas de consumo. Destaca por su magnitud la mayor percepción de
    riesgo para el consumo diario y en fines de semana de alcohol, así como
    para el consumo ocasional de cannabis y de cocaína.
  • Por primera vez disminuye, entre tres y seis puntos, la
    disponibilidad percibida para todas las sustancias, tras años de
    aumento continuado. Asimismo, ha disminuido la visibilidad de los
    consumos problemáticos de drogas en la vía pública.

El Ministerio de Sanidad y Consumo reconoce que
estos avances son una conquista de toda la sociedad, pero insiste en la
necesidad de intensificar los esfuerzos para prevenir el consumo de
drogas, especialmente entre los más jóvenes, implicando en esta tarea a
todos los ciudadanos.

Documento de consenso

La Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016
viene a responder a ese nuevo esfuerzo. Se trata de un documento de
consenso, concebido como el gran acuerdo institucional, social y
científico que permitirá garantizar una respuesta homogénea, equitativa
y de calidad en todo el territorio español ante el problema de las
drogas en los próximos ocho años. Su diseño coincide con la estrategia
europea vigente.

La principal aportación ha sido la de las
Comunidades Autónomas, a través de la Comisión Interautonómica del Plan
Nacional sobre Drogas. Este espíritu de colaboración entre
Administraciones ha permitido alcanzar un documento de consenso,
ratificado por la Conferencia Sectorial y por el grupo Interministerial
de Drogas. Por último, el 18 de diciembre de 2008 el Ministro de
Sanidad presentó la Estrategia a la Comisión Mixta Congreso-Senado para
el estudio del problema de la droga.

Este documento concibe el consumo de drogas como un problema de salud pública y gira en torno a las siguientes ideas:

  1. Evidencia científica: todas las políticas deberán sustentarse en los avances demostrados científicamente.
  2. Participación social: que debe traducirse en
    una mayor concienciación de la sociedad para que se involucre
    directamente en el problema.
  3. La intersectorialidad: exige un abordaje multifactorial y multidisciplinar.
  4. La integralidad: incluye drogas legales e
    ilegales y prevé actuaciones encaminadas a la reducción de la demanda y
    al control de la oferta.
  5. La equidad: garantiza la igualdad efectiva de
    todos los ciudadanos en el acceso a programas y servicios, y prevé
    reducir las desigualdades que afectan a las personas.
  6. El enfoque de género en las acciones de desarrollo de la Estrategia.

 

Objetivos de las políticas de drogas

La Estrategia se desarrollará mediante dos
planes de acción cuatrienales (2009-2012 y 2013-2016) y se someterá a
dos evaluaciones, una intermedia y otra final. Entre sus objetivos,
destacan:

  1. Promover una conciencia social frente al
    consumo, implicando a toda la sociedad como parte activa a la hora de
    afrontar el problema.
  2. Aumentar las capacidades y habilidades personales para rechazar el consumo de drogas.
  3. Retrasar la edad de inicio.
  4. Disminuir el consumo de drogas legales e
    ilegales, rompiendo la imagen social del consumo asociado al ocio como
    algo «normal».
  5. Garantizar una asistencia de calidad, adaptada a las necesidades individuales, a todas las personas que consumen drogas.
  6. Reducir o limitar los daños sobre la salud derivados del consumo de drogas.
  7. Facilitar la incorporación social de los drogodependientes.
  8. Incrementar el control de la oferta y los mercados ilegales de sustancias psicoactivas.
  9. Aumentar los mecanismos de control económico sobre los procesos de blanqueo de dinero.
  10. Mejorar la formación de los profesionales.
  11. Fomentar la investigación.
  12. Potenciar la evaluación sistemática de programas y actuaciones.
  13. Optimizar la coordinación y la cooperación.

Para lograr estos objetivos, la Estrategia incluye cinco ámbitos de actuación:

  • Reducción de la demanda.
  • Reducción de la oferta.
  • Mejora del conocimiento básico y aplicado.
  • Formación.
  • Cooperación Internacional.

La prevención, clave

La gran apuesta de esta Estrategia es la
reducción de la demanda, que comprende la promoción de la salud, la
prevención del consumo de drogas y los problemas asociados, la
disminución de riesgos y reducción de daños y la asistencia e inserción
social.

La prevención del consumo es clave, con dos
objetivos generales: aumentar las capacidades para rechazar la oferta
de drogas y retrasar la edad de inicio en el contacto con este tipo de
sustancias.

Las actividades de reducción de riesgos y
reducción de daños tratan de evitar que el consumo experimental o
esporádico se conviertan en continuado, y, sobre todo, limitar los
daños sobre la salud que ocasiona el consumo de drogas y los efectos
sociosanitarios indeseables relacionados con su uso.

Las actuaciones se complementan con las
propuestas para reducir la oferta, un área en la que España goza de
prestigio internacional. En este aspecto, los esfuerzos se centran en
la mejora de los mecanismos operativos de la lucha contra la oferta de
drogas y el fortalecimiento de la colaboración policial y judicial
internacional.

El Informe también destaca la importancia que la
Estrategia concede a la mejora del conocimiento científico y básico
aplicado, y a la formación de los profesionales. Por último, subraya el
refuerzo de la cooperación internacional, cada vez más profesionalizada.